La solidaridad – dijo
Demian – es algo hermoso. Pero lo que vemos florecer por ahí no es solidaridad.
Algún día renacerá del conocimiento del individuo por los individuos y durante
algún tiempo transformará el mundo. Lo que existe ahora no es más que espíritu
gregario. Los hombres se unen porque tienen miedo los unos de los otros, los
señores se asocian, los trabajadores se asocian, los sabios se asocian. ¿Y por
qué tienen miedo? Sólo se tiene miedo cuando se está en disensión consigo
mismo.
A puerto nunca se llega
– dijo amablemente -, Pero cuando los senderos amigos se cruzan, todo el
universo semeja por un momento el puerto anhelado.
PREGUNTAS
En
nombre del amor se procura sobretodo la fidelidad del otro, asociada
frecuentemente al respeto. ¿Qué opinión te merece que el amor encuentre en sí
mismo la certeza?
Si a
puerto nunca se llega, que nos hace persistir en el anhelo de atracar para
siempre?
Eran palabras
sobre la lucha de Jacob con el ángel de Dios,
Y aquella
frase: “No te dejaré hasta que me hayas bendecido.”
Ah,
cada religión tiene su belleza! La religión es alma pura, y de lo mismo que uno
comulgue como los cristianos o que peregrine a la Meca. (…) El sacerdote no
quiere convertir a nadie; quiere únicamente vivir entre creyentes, entre sus
iguales, y quiere ser portador y expresión del sentimiento que forja a nuestros
dioses.
Yo no
digo que usted haga todo lo que le pase
por su mente. No. Pero tampoco debe usted envenenar las ideas, reprimiéndolas y
moralizando en torno a ellas, porque todo tiene su sentido.
Ya se
verá si nosotros, usted y yo y algunos más, somos capaces de renovar el mundo.
Pero debemos renovarlo en nosotros mismos, día a día; si no, nada valemos.
Cuando odiamos
a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo
que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.
Cada hombre
tiene que dar una vez el paso que le aleja de su padre; de su maestro; cada
cual tiene que probar la dureza de la soledad, aunque la mayoría de los hombres
aguanta poco y acaba por claudicar.
No existía
ningún deber, ninguno, para un hombre consciente, excepto el de buscarse a sí
mismo, afirmarse en su interior, tantear el camino hacia adelante sin
preocuparse de la meta a que pudiera conducir. Aquel descubrimiento me conmovió
profundamente; éste fue el fruto de aquella experiencia.
La misión
verdadera de cada uno era llegar a sí mismo. Se podía llegar a poeta o a loco,
a profeta o a criminal; eso no era asunto de uno a fin de cuentas, carecía de
toda importancia. Lo que importaba era encontrar el propio destino, no un
destino cualquiera, y vivirlo por completo. Todo lo demás eran medianías, un
intento vano de evasión, de encontrar refugio en el ideal de la masa; era
amoldarse; era miedo ante la propia individualidad.
Quien desee
solamente cumplir su destino, no tiene modelo, ni ideales, nada querido y
consolador. Este es el camino que habría que seguir. La gente como usted y como
yo está muy sola; pero, al fin y al cabo, nosotros tenemos nuestra amistad,
tenemos la satisfacción secreta de rebelarnos, de desear lo extraordinario.
También hay que renunciar a eso cuando se quiere seguir el camino siendo
consecuente. Tampoco se puede querer ser revolucionario, ni mártir, ni dar
ejemplo. Sería inimaginable.
PREGUNTAS
¿En
algún momento de tu vida un principio ideológico heredado te ha hecho censurar
alguna opinión personal?
¿Qué
opinión tienes frente a la idea de que cuando se odia, lo que se odia es algo
dentro de nosotros mismos?
¿Si
tuvieras que mencionar un mentor, guía o tutor que tuviste que dejar atrás para
asumirte individualmente, quien sería?
“El pájaro
rompe el cascarón. El cascarón es el mundo.
Quien quiera
nacer tiene que destruir el mundo.
El pájaro vuela
hacia Dios. El dios se llama abraxas.”
“¿Quizá estoy loco? – pensaba muy a menudo --, ¿quizá no soy como los
demás hombres?” Sin embargo, era capaz de hacer todo lo que hacían los demás.
Con un poco de aplicación y trabajo podía leer a Platón, resolver problemas de
trigonometría o seguir un análisis químico. Pero había una cosa de la que no
era capaz: arrancar el fin vital que se ocultaba oscuramente en mi interior y
plasmarlo ante mis ojos (...) Yo no podía, Quizá también llegaría yo un día a
algo, pero ¿cómo iba a saberlo? Quizá tuviese que buscar y buscar, durante años
sin llegar a nada, sin alcanzar ninguna meta. Quizá llegase a una meta, pero a
una meta horrible, peligrosa y mala. Yo sólo intentaba vivir lo que pugnaba por
salir de mi mismo; ¿por qué resultaba tan difícil?
Estaba siempre
muy preocupado conmigo mismo, siempre conmigo mismo. Deseaba desesperadamente
vivir de una vez algo de la vida, dar algo de mi persona al mundo, entrar en relación
y lucha con él.
Pero esas
casualidades no existen. Cuando alguien necesita algo con mucha urgencia y lo
encuentra, no es la casualidad la que se lo proporciona, sino él mismo. El
propio deseo y la propia necesidad conducen a ello.
Acostumbramos a
trazar límites demasiado estrechos a nuestra personalidad. Consideramos que
solamente pertenece a nuestra persona lo que reconocemos como individual y
diferenciador. Pero cada uno de nosotros está constituido por la totalidad del
mundo; y así como llevamos en nuestro cuerpo la trayectoria de la evolución
hasta el pez y aún más allá, así llevamos en el alma todo lo que desde un
principio ha vivido en las almas humanas. Todos los dioses y demonios que han
existido, ya sea entre los griegos, chinos o cafres, existen en nosotros como
posibilidades, deseos y soluciones.
En el momento
en que tenga la primera chispa de conciencia, se convertirá en un hombre. ¿No
irá usted a creer que todos esos bípedos que andan por la calle son hombres
solo porque anden derechos y lleven crías nueve meses dentro de sí? Muchos de
ellos son peces u ovejas, gusanos o ángeles, otros son hormigas, y otros
abejas. En cada uno existen posibilidades de ser hombre, pero sólo cuando las
vislumbra, cuando aprende a hacerlas conscientes, por lo menos en parte, estas
posibilidades le pertenecen.
De éste género
solían ser nuestras conversaciones. Raras veces me proporcionaban algo
totalmente nuevo, algo sorprendente. Todas, sin embargo, hasta la más banal,
daban suave pero insistentemente en el mismo punto, todas me ayudaban a
formarme, todas me ayudaban a quitarme una piel, romper el cascarón; y de cada
conversación sacaba la cabeza más alta, más libre (…)
PREGUNTAS
¿En
oposición al mero estudiar, trabajar, y quizá viajar, reconoces la necesidad de
un propósito en el vivir? ¿Cómo lo describirías en tu caso?
¿Qué
tanto valor le das a tu voluntad en relación a la casualidad y las
circunstancias?
¿En
que medida la literatura y la psicoterapia te han planteado la necesidad de ser
consciente?
El problema seguía siendo así, con el tiempo, podría yo llegar a ser un
buen hijo y un ciudadano útil o si mi naturaleza me empujaría por otros
caminos. Mi último intento de ser feliz a la sombra del hogar y dentro del
espíritu paterno había durado mucho; a veces lo había conseguido, pero al final
fracasé por completo.
El mundo exterior me era completamente indiferente, y, durante días, no
hacía más que escucharme a mí mismo y los torrentes misteriosos y oscuros que
fluían dentro de mí.
…y a mí se me hinchaba el corazón del placer de dejar correr
generosamente todos los deseos acumulados de hablar y comunicarme, de ser
reconocido por alguien y de valer algo a los ojos de uno mayor que yo.
A
pesar de todo, constituía casi un placer sufrir estos tormentos. Había vegetado
tanto tiempo, ciego e insensible, y mi corazón había callado tanto tiempo,
empobrecido y arrinconado, que esta autocuración, este horror, todo este
sufrimiento espantoso del alma, eran un alivio. Eran al menos sentimientos,
sentimientos ardientes en los que latía un corazón. Desconcertado, sentí en
medio de la miseria algo así como una liberación y una nueva primavera.
Y
mientras yo me divertía y a menudo, en torno a una mesa sucia en tabernas de
baja estofa, asustaba a mis amigos con mi inaudito cinismo, tenía en el fondo
del corazón un gran respeto por todo aquello que ridiculizaba y en mi interior
me arrodillaba ante mi alma, ante mi pasado, ante mi madre, ante Dios.
Era
todo como una obligación, Yo hacía lo que creía que debía hacer; de otra forma,
no hubiera sabido que hacer conmigo mismo.
Aquel
día de primavera encontré en el parque a una muchacha que me atrajo mucho (…)
Le puse el nombre de Beatrice, nombre que conocía, sin haber leído a Dante, por
una pintura inglesa cuya reproducción guardaba (…) Nunca crucé con Beatrice ni
una palabra. Sin embargo, ejerció en aquella época una influencia profundísima
sobre mí. Colocó ante mí su imagen, me abrió un santuario, me convirtió en un
devoto que reza en un templo (…) De nuevo podía estar solo.
-¡Bah!
¿Para qué discutir? En todo caso, es probable que la vida de un borracho y
libertino sea más animada que la del ciudadano intachable; y además – he leído
una vez – el libertinaje es la mejor preparación para el misticismo. Siempre
son hombres como San Agustín los que se convierten en profetas. También él fue
antes un disoluto y un hombre de mundo.
Todo
había comenzado con Beatrice; pero desde hacía tiempo vivía con mis pensamientos
sobre Demian en un mundo tan irreal que la había perdido totalmente de vista,
incluso en mis pensamientos. No hubiera podido contar a nadie una palabra de
mis sueños, esperanzas y transformaciones interiores, aunque hubiera querido.
Pero, ¿Cómo lo iba a querer?
PREGUNTAS
-¿Alguna
vez has percibido que tus preocupaciones resultan difíciles de comprender por
la mayoría?
-¿Te
has sentido alguna vez tan familiarizado con tu dolor, que no sentirlo podría
llegar a preocuparte?
Observa bien a
un hombre y sabrás de él más que él mismo.
Todos
los hombres pasan por estas dificultades. Para el hombre medio es éste el punto
en que las exigencias de su propia vida entran en colisión dramática con las
circunstancias (…) Muchos viven tal morir y renacer, que es nuestro destino,
solo en ese momento de su vida en que el mundo infantil se resquebraja y se
derrumba lentamente, cuando todo lo que amamos nos abandona y, de pronto,
sentimos la soledad y frialdad mortal del universo que nos rodea.
Cuando
quieras conseguir algo de alguien, lo miras inesperadamente a los ojos con
firmeza; si ves que no se intranquiliza, puedes renunciar a tu deseo; no vas a
conseguir nada de él.
Se
venera a Dios como padre de la vida, negando al mismo tiempo la vida sexual,
sobre la que se basa la vida misma, declarándola diabólica y pecaminosa.
Si hoy
tuvieras que escoger de entre los dos ladrones a uno como amigo, o tuvieras que
decidirte por uno para darle tu confianza, seguro que no elegirías a ese
converso llorón. No, elegirías al otro, que es todo un hombre y tiene carácter,
le importa tres pitos la conversión, que, dada su situación, no puede ser más
que palabrería, y sigue su camino hasta el final, sin renegar en el último
momento cobardemente del demonio que le habría ayudado hasta entonces. (…)
Quizá fuera un descendiente de Caín; ¿tú que crees?
El Dios del
antiguo y el nuevo testamento, es en efecto, una figura extraordinaria; pero no
es lo que debe representar. Él es lo bueno, lo noble, lo paternal, lo hermoso,
y también, lo elevado y lo sentimental. ¡De acuerdo! Sin embargo, el mundo se
compone de otras cosas y éstas se adjudican simplemente al diablo, escamoteando
y silenciando toda la mitad del mundo.
El
descubrimiento de que mi problema era el de todos los seres humanos, un
problema de toda vida y de todo pensamiento se cernió sobre mí como una sombra
divina y me llenó de temor y respeto al ver y sentir que mi vida y mis
pensamientos más íntimos y personales participaban de la eterna corriente del
pensamiento humano.
Por eso cada
uno tiene que descubrir por sí mismo lo que le está prohibido. Se puede ser un
gran canalla y no hacer jamás algo prohibido. Y viceversa. Posiblemente es una
cuestión de comodidad. El que es demasiado cómodo para pensar por su cuenta y
erigirse en su propio juez, se somete a las prohibiciones, tal como las
encuentra.
Así van
cayendo las hojas de un árbol otoñal, sin que él lo sienta; la lluvia, el sol o
el frío resbalan por su tronco, mientras la vida se retira lentamente a lo más
íntimo y lo más recóndito. El árbol no muere, espera.
PREGUNTAS
-En alguna medida tu educación o alguna creencia comprometió
el libre desarrollo de tu sexualidad?
-Podrías describir como ha sido tu particular construcción de
un criterio propio, que te haya hecho superar el mero cumplimiento de las
reglas o convenciones sociales?
No parecía en
absoluto un alumno haciendo sus deberes,
sino un
investigador dedicado a sus propios problemas.
Yo
había vivido en un mundo claro y limpio, había sido una especie de Abel, y
ahora me encontraba metido en “otro” mundo. Había caído tan bajo y sin embargo
no tenía en el fondo tanta culpa. ¿Qué había sucedido? En ese momento me vino
un recuerdo que casi me cortó la respiración. En aquella tarde aciaga, que dio
comienzo a mi actual desgracia, había ocurrido aquello mismo a mi padre;
durante un momento fue como si le hubiera desenmascarado y despreciado a él, a
su mundo y a su sabiduría. Sí, en aquel momento yo, que era Caín y llevaba una
marca en la frente, pensé que esa marca no era una vergüenza sino una
distinción y que yo era superior a mi padre, superior a los buenos y piadosos
precisamente por mi maldad y mi desgracia.
Sentía
ardientemente el deseo de descargarme, la necesidad de una verdadera confesión;
y presentía, sin embargo, que no podría explicar o decir todo a mi padre ni a
mi madre. Sabía que escucharían con cariño, que me tratarían con cuidado y
hasta me compadecerían; pero no comprenderían del todo y aquello se juzgaría
como una especie de desliz, siendo como era el propio destino.
El hombre
adulto, que ha aprendido a convertir una parte de sus sentimientos en
pensamientos, echa de menos éstos en el niño y cree que las vivencias tampoco
han existido. Pero yo no he sentido nunca en mi vida nada tan profundamente, ni
he sufrido nunca tanto como entonces.
El mismo día
de mi breve conversación con Demian, cuando me convencí de mi recobrada
libertad y ya no temí las recaídas, hice lo que tantas veces y tan
ardientemente había deseado: confesé.
La confesión
habría resultado menos decorativa y emocionante, pero hubiera sido más
fructífera. Ahora yo me agarraba con todas mis raíces a mi antiguo mundo
paradisíaco, había vuelta el, y fui acogido con clemencia.
Me hice más
joven, dependiente e infantil de lo que en verdad era. Me sentí obligado a
sustituir la dependencia de Kromer por otra nueva, pues era incapaz de andar
solo. Elegí con mi ciego corazón la dependencia de mis padres, del viejo y
querido “mundo de luz”, del que ya sabía que no era el único. De no haberlo
hecho así, tendría que haberme decidido por Demian y haberle confiado todo. Me
pareció justificarme por la desconfianza que me inspiraban sus extraños pensamientos;
en el fondo, no era más que miedo. Porque Demian me hubiera exigido más que mis
estímulos y reprimendas, con burlas e ironía. Sí, eso lo sé yo; nada hay más difícil
de asumir para el hombre que seguir el camino que conduce a sí mismo.
PREGUNTAS
-Frecuentemente, negociamos la firmeza de nuestro carácter
por obtener alguna aceptación, te ha ocurrido que niegues alguna parte de ti
mismo, por lograr algún nivel de aceptación en algún tramo de tu vida?
-Volver a ser niño, es negociar la firmeza de la adultez, por
la necesidad de depender de algo o alguien. Como ocurre con el amor cuando
consiste en procurarse protección y seguridad, a costa de la propia autonomía.
Podrías describir tu experiencia al respecto?
Un
mundo lo constituía la casa paterna; más estrictamente, se reducía a mis PADRES.
Este mundo me resultaba muy familiar: se llamaba padre y madre, AMOR y SEVERIDAD,
EJEMPLO y EDUCACIÓN.
El
otro mundo sin embargo, comenzaba en medio de nuestra propia casa y era
totalmente diferente: olía de otra manera, hablaba de otra manera, prometía y
exigía otras cosas. En este segundo mundo existían criadas y aprendices,
historia de aparecidos y RUMORES ESCANDALOSOS; todo de un torrente multicolor
de cosas TERRIBLES, monstruosas, ATRAYENTES y ENIGMÁTICAS, como el matadero y
la cárcel, borrachos y mujeres chillonas, vacas parturientas, caballos
desplomados, historias de robos, asesinatos y suicidios.
Lo más extraño
era cómo LINDABAN estos dos mundos, y lo cerca que estaban el uno del otro,
perfectamente YUXTAPUESTOS. (…) Si, yo pertenecía al mundo claro y recto, era
el hijo de mis padres, pero adónde quiera que dirigiera la vista y el oído,
siempre estaba allí el otro, y también yo vivía en ese otro mundo aunque me
resultara a menudo extraño y siniestro, aunque allí me asaltaran regularmente
los remordimientos y el miedo. De vez en cuando PREFERÍA VIVIR en el mundo
prohibido, y muchas veces la vuelta a la claridad, aunque fuera muy necesaria y
buena, me parecía una vuelta a algo menos hermoso, más ABURRIDO y VACÍO.
Al mismo tiempo
surgió en mí un extraño y nuevo sentimiento lleno de espinas. ¡Me sentía
SUPERIOR a mi PADRE! Sentí durante un momento cierto DESPRECIO por su
IGNORANCIA.
De toda ésta
vivencia, en lo que va relatado hasta aquí, constituyó este momento lo más
importante y perdurable. Fue el primer RESQUEBRAJAMIENTO de la DIVINIDAD de mi
PADRE, el primer golpe a los pilares sobre los que había descansado mi niñez, y
que todo hombre tiene que DESTRUIR para PODER SER ÉL MISMO.
Descubrí el GUSTO
DE LA MUERTE; y la MUERTE sabe AMARGA porque es NACIMIENTO, porque es MIEDO e INCERTIDUMBRE
ante una ATERRADORA RENOVACIÓN.
Mi estado
durante aquel tiempo era una especie de DESQUICIAMIENTO. En medio de la paz
ordenada de nuestra casa yo vivía ATEMORIZADO y TORTURADO como un fantasma; NO
PARTICIPABA EN LA VIDA DE LOS DEMÁS y RARAS
VECES ME OLVIDABA DE MÍ MISMO. Con mi padre, que muchas veces me
interrogaba irritado, me mostraba FRÍO y HERMÉTICO.
PREGUNTAS
-Una vez conquistada la adultez, y lograda la anhelada
autonomía personal, experimentaste algún cuestionamiento radical de la
autoridad de tus padres sobre ti?
-Que verdad de tu niñez, crees que necesitó invalidarse para
poder crecer?